Artículos / Sueño / Blog

Mejor, ¡Consúltalo con la almohada!

adolescencia / adolescentes / hábitos saludables / salud / Sueño
Cambios en el estado de ánimo, falta de concentración, poca capacidad para mantener la atención, disminución del rendimiento, aumento de la impulsividad, riesgos de trastornos metabólicos, … Estas son algunas de las consecuencias de un mal descanso. Además puede suponer un factor de riesgo para la aparición de enfermedades psicológicas, neurológicas, cardiovasculares y metabólicas.

Según una encuesta de la Fundación Nacional del Sueño (NSF, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, más del 25% de los alumnos de enseñanza secundaria se quedan dormidos en clase, y los expertos han establecido una relación entre la falta de sueño y el hecho de sacar peores notas.

Hoy, en Stay Healthy, tratamos el tema del sueño: su importancia en la adolescencia, recomendaciones para cuidarlo y estrategias para conseguir un descanso de calidad.

La falta de sueño se extiende a uno de cada cinco españoles. Esto puede transformarse en una situación continua, incluso crónica y causar insomnio. Cuando esto sucede, la tendencia es acudir a la ayuda de fármacos que faciliten la conciliación del sueño, lo que puede derivar en una adicción a sustancias.

Se estima que los adolescentes necesitan unas 9-10 horas de sueño al día. Es importante que descansemos en la cantidad y la calidad correspondiente a esta edad, ya que mientras dormimos se libera la hormona del crecimiento, crucial en esta etapa de la vida. También aumenta la producción de hormonas importantes para ayudar al sistema inmunológico a combatir enfermedades. El sueño, además, ayuda a limpiar los desechos del metabolismo cerebral, a la memoria y a la creatividad.

Algunos consejos o recomendaciones para conciliar bien el sueño de forma natural son muy sencillos de aplicar. Hablamos por ejemplo de:

  • Evitar sustancias estimulantes previas a irnos a la cama. Algunos alimentos con alto contenido en azúcar o cafeína pueden alterar nuestro descanso.
  • Restringir el uso de pantallas emisoras de luz en las horas previas a dormir. El destello de la iluminación que producen las pantallas de dispositivos como teléfono móvil o Tablet bloquean la producción de melatonina (hormona encargada de regular el sueño)
  • Evitar comidas copiosas a la hora de cenar. Una digestión pesada puede provocar que nos despertemos en mitad de la noche, e incluso que tengamos pesadillas.
  • Hacer ejercicio con regularidad pero no demasiado tarde. Si hacemos deporte en horario muy próximo a dormir, podemos tener dificultad por la activación que produce el ejercicio en nuestro sistema.
  • Establecer rutina en cuanto a horarios para acostarnos y despertarnos. Acostumbrar al cuerpo a dormir y despertar, ayudará a que nos pida descanso llegada la hora.
  • No dormir siestas más tarde de las 15:00 horas. Si descansamos en exceso durante el día, nos costará más conciliar llegada la noche.
  • Crear un buen ambiente previo al sueño es importante. Una iluminación baja, ambiente silencioso y un espacio limpio y ordenado nos lo facilitará.
  • No permanecer en la cama más de 20 minutos sin dormir. Debemos relacionar la cama directamente con el momento del descanso.

Estas son algunas de las recomendaciones que te ayudarán a conseguir un mejor descanso, y por tanto mayor energía para afrontar tu día de la mejor manera. ¡Ponlos en práctica! y cómo dice el Dr. Eduard Estivill, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitari General de Catalunya: “El sueño existe porque es vital para nuestro bienestar y supervivencia”

¿Has aprendido algo con este artículo?

5 / 5. Recuento de votos: 1

Recuento de votos: 0