El poder del eje intestino-cerebro. ¿Cómo influye en nuestro bienestar?

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Mabel Presas Barreto

Nutricionista y Enfermera del Hospital Quirónsalud Valencia

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El poder del eje intestino-cerebro. ¿Cómo influye en nuestro bienestar?

Temática: Nutrición - Sin categoría -

¡Seguro que te ha pasado alguna vez! Te sentías triste o malhumorado y, sorpresa, justo después de comer se te pasa. ¿Magia? ¡Más bien ciencia! 

Efectivamente, el cerebro es capaz de percibir lo que nos pasa en el estómago y de actuar en consecuencia de una forma muy conectada con nuestras emociones. Esto es gracias al conocido como eje intestino-cerebro; el nexo entre nuestro cerebro y nuestro sistema digestivo.

En los últimos años, han sido muchos los estudios que se han centrado en demostrar la estrecha relación que conecta a la alimentación con nuestro bienestar emocional. Es cierto que muchas veces hemos oído hablar de que, por ejemplo, comer pescado azul incrementa nuestra memoria y las verduras nos permiten cuidar de nuestra dentadura, pero esta vez hablamos de un alcance mayor: ¡nuestro propio bienestar!

Podemos decir que el eje intestino cerebro funciona como una conversación de Whatsapp: el estómago manda un mensaje, en microsegundos salta el doble tick azul y el cerebro contesta rápidamente. Es así constantemente, sin descanso y, por eso, cuando nos alimentamos de forma correcta y nuestro estómago “se pone contento”, nuestro cerebro hace lo mismo. Y viceversa. 

Esto es gracias a la microbiota intestinal, ese conjunto de bacterias que vive en nuestro intestino y nos protege frente al impacto de factores ambientales adversos y regula las funciones de nuestro cuerpo. En otras palabras, son los ojos y los oídos del estómago los que se comunican con nuestra cabeza.

¿Cómo funciona esta conexión exactamente?

El eje intestino-cerebro consiste en una interacción bi-direccional y está compuesto por tres elementos: cerebro, intestino y microbiota. Estos tres elementos se encuentran en constante comunicación a través de diferentes vías que funcionan como las redes sociales, imaginemos el Nervio Vago (que nada tiene de vago) como si fuera el Whatsapp, las hormonas y neurotransmisores que funcionaría como Twiter y otros productos que regulan la inflamación, como el Facebook. 

La carretera de estos mensajes serían las neuronas, desde aquellas que parten de nuestro cerebro y médula espinal hasta aquellas que enervan los distintos órganos, en especial el sistema digestivo estimulado por miles de neuronas, tanto que se le denomina “el segundo cerebro”. 

En cuanto a la microbiota, encontramos que es un ecosistema de bacterias que habitan todo el tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, y que viven en simbiosis con el cuerpo humano aportándole numerosos beneficios. Entre ellas encontramos Bifidobacterias, Lactobacilus, clostridium y otros cocos, que, al fermentar la comida que ingerimos, producen sustancias y precursores de las hormonas y neurotransmisores antes mencionados, que funcionan como tweets, reels y mensajes directos al cerebro. 

Tan importante es que cuidemos la salud de estas bacterias con una alimentación sana y equilibrada, que fabrican sustancias que favorecen el crecimiento y propia salud de nuestras neuronas, afectando al aprendizaje, memoria, atención y emociones. 

A fin de cuentas, nuestras bacterias trabajarán tan eficientemente como tan bien nos alimentemos. 

¿Sorprendente verdad? Comer sano y equilibrado es un enorme aliciente para tener a nuestro cerebro contento. Por eso, te dejamos a continuación unos tips que conseguirán sacarle una sonrisa a tus neuronas: 

  • ¡Llena tus platos de color! Un plato rico en colores es un plato rico en nutrientes. Es decir, un plato cargado de proteínas, pero también de hidratos y, sobre todo, de verduras, que son las que aportan ese arcoíris a tu mesa y te proporcionan macronutrientes, ¡ñam!
  • No te olvides de los probióticos. Los alimentos  como el yogur natural o el kéfir mantienen felices a las bacterias en tu intestino.
  • El omega-3, ¡un superhéroe! Esta grasa sana nos ayuda a fortalecer las neuronas para tener el cerebro a máxima potencia. Lo encontramos en alimentos como el salmón, marisco, frutos secos…
  • Fíjate en los ingredientes de los alimentos que compras. Es muy importante saber qué lleva lo que comemos. ¿Alguna vez te has parado a leer el etiquetado de los productos cuando has ido al supermercado? No hablamos de obsesionarnos con las etiquetas, pero sí de aprender a identificar qué es mejor para nuestra alimentación. ¡Te ayudamos con este vídeo! 

Equilibrio, no perfección. Recuerda que cuidarte se trata de encontrar una dieta alimentaria saludable  que funcione para ti, priorizando siempre querernos y cuidarnos. ¡La comida es nuestra aliada y tenemos que aprender a sacarle el máximo partido!  

Ahora ya sabes que cuidando la relación intestino-cerebro podemos marcar la diferencia de cómo nos sentimos en nuestro día a día. Puedes informarte más sobre cómo llevar una alimentación saludable en este post sobre fast food que nos descubre  las trampas de esa comida  que tanto nos gusta. 

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