El riesgo futuro de no llevar una dieta equilibrada

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El riesgo futuro de no llevar una dieta equilibrada

Temática: Artículos - Nutrición - Salud Mental -

¿Qué consecuencias puede haber si no se lleva una dieta equilibrada?

No podemos enfrentarnos a nuestro enemigo si no lo conocemos. Por eso, antes de comenzar a citar las consecuencias que una dieta no equilibrada puede provocar en nuestra salud, tenemos que identificar muy bien qué es lo que realmente determina que una dieta no sea saludable.

¿Qué se considera una dieta poco (o nada) saludable?

Es aquella en que no existe un equilibrio en la ingesta de alimentos de todos los grupos nutricionales. Es decir, una dieta no equilibrada no sigue los criterios indicados por la pirámide nutricional, ya sea por no consumir ciertos alimentos imprescindibles o por aumentar la cantidad de alguno de ellos de forma desproporcionada,  sobre todo alimentos precocinados o aquellos alimentos ricos en azúcares simples, grasas saturadas y sal.

Por lo tanto, ya sabemos que alimentarse mal no es solo una cuestión de cantidad, sino también de variedad. Para intentar evitar caer en hábitos alimenticios perjudiciales en la salud, lo mejor que podemos hacer, es seguir los patrones reflejados en la pirámide alimenticia, tal y como te explicamos en este artículo.

Las consecuencias de una dieta no equilibrada

  • Diabetes

Esta es una de enfermedades más conocidas provocadas por un estilo de vida insano. En estos casos, el organismo cuenta con un índice demasiado alto de azúcar en sangre. Habitualmente se debe a un abuso del consumo de alimentos azucarados. Este hábito puede provocar varios trastornos, entre ellos la baja producción de insulina. Para evitarlo, debemos limitar lo máximo posible el consumo de alimentos azucarados, grasas y alcohol e incorporar a nuestra dieta más frutas, verduras y alimentos integrales.

  • Sobrepeso y obesidad

La principal causa de una mala alimentación es el incremento de peso. Este aumento de peso es perjudicial cuando aumenta la cantidad de masa grasa del cuerpo. Por ello, la composición corporal es fundamental en estos estados patológicos.  Este acumulo excesivo de grasa es muy común durante la adolescencia, además acarrea otros problemas como deficiencia respiratoria y asma. Un aporte energético excesivo, es decir, comer mucho y mal, sumado a una vida sedentaria, son los principales factores de riesgo y a evitar.

  • Enfermedades cardiovasculares

La mala alimentación siempre trae consecuencias a nivel cardiovascular. El exceso de grasas saturadas y trans, y grasas trans provoca un aumento del colesterol malo y una mayor presión arterial. Para evitar este tipo de enfermedades es imprescindible moderar nuestro consumo en ácidos grasos saturados (embutidos), ácidos grasos trans o alimentos con un aporte excesivo de sal (patatas chips, alimentos precocinados…)

  • Problemas bucodentales

La salud bucal está estrechamente ligada con los hábitos alimenticios y la higiene. Un consumo constante de alimentos ricos en azúcar simples y bebidas muy ácidas pueden provocar la aparición de caries, erosión dental o problemas en las encías.

  • Anemia

El déficit en el consumo de alimentos ricos en hierro, presentes en alimentos de origen animal como el pescado, carnes (en especial las carnes rojas), moluscos bivalvos o univalvos (sobre todo almejas, zamburiñas y berberechos), hígado de cerdo y de ternera, morcilla, cecina, sangre, jamón ibérico, yema de huevo; y de origen vegetal como legumbres y algunas verduras, puede provocar anemia ferropénica. El hierro ayuda a producir glóbulos rojos, por lo que, si llevamos una dieta deficiente en hierro, nuestro número de glóbulos rojos descenderá provocándonos debilidad, piel pálida, caída del pelo o cansancio constante.

  • Problemas anímicos

Tener deficiencias de nutrientes estimula la aparición de depresión. Esta es una consecuencia poco conocida porque lleva siendo estudiada relativamente poco tiempo. Sin embargo, se ha constatado que los hábitos alimenticios tienen una influencia directa en nuestro estado anímico y nuestra forma de enfrentarnos al día a día. Las personas que consumen más alimentos procesados, en especial aquellos con mayor cantidad de azúcar, y con una deficiencia de nutrientes, tienen más posibilidades de desarrollar depresión.

Estos son solo algunos de los problemas que pueden estar causados o acrecentados por unos hábitos alimenticios perjudiciales. Sin duda, estamos ante uno de los grandes problemas de nuestra sociedad, rodeada cada vez más de mayor variedad de productos muy insalubres, aunque atractivos. Sin embargo, también tenemos más información que nuestras generaciones anteriores. Por eso, tenemos que usarla para imponernos como consumidores conscientes y cuidar de nuestra salud y de la de los que están a nuestro alrededor.

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